Tetelcingo y José Agustín. Por Mario Casasús

ENSAYO

Por Mario Casasús.

Fotos: Barry Domínguez.

Tetelcingo y José Agustín

El texto inédito Feliz cumpleaños Emiliano Zapata tiene dos versiones y dos contextos históricos: el intento de exhumación de Zapata (1976) y el centenario del general (1979); sin embargo, el plano simbólico es idéntico, los dos manuscritos comparten a los personajes de reparto: “el joven antropólogo” (Carlos Barreto), “el teólogo de la liberación” (Pepe Mendoza) y “el hijo del caudillo” (Mateo Zapata).

El protagonista del cuento es Felipe, está inspirado en los hermanos Xixitla de Tetelcingo, su padre era jardinero y sembraba maíz, en la ficción: “Felipe tiene dos hermanos mayores, que trabajan de tiempo completo en el campo, con su padre, y cinco hermanos menores”.[1] La familia Xixitla es numerosa (9 hijos), Jesús El Felino y Jaime David Xixitla estudiaron con Andrés y Jesús Ramírez-Bermúdez en la escuela primaria Plan de San Luis de Tetelcingo.

Margarita Bermúdez, José Agustín y sus hijos se mudaron a Norteamérica en 1977 gracias a la beca del Programa de Escritores de la Universidad de Iowa, regresaron a Morelos a mediados de 1979, volvieron a emigrar a Denver y California hasta que se instalaron definitivamente en Tetelcingo a principios de 1980, después de estudiar la primaria, los hermanos Ramírez se inscribieron en la secundaria Cuitláhuac de Amilcingo y en la preparatoria Luis Ríos Alvarado (incorporada a la Universidad Autónoma del Estado de Morelos).

José Agustín contrató eventualmente al señor Manuel Xixitla para que lo ayudara con el jardín de su casa, y sus hijos se hicieron amigos en la escuela bilingüe, la mayoría de los niños eran indígenas, hablaban náhuatl y español, a los hermanos Ramírez les costó un poco adaptarse porque hablaban inglés y español. En el cuento, el papá de Felipe trabajaba como jardinero en un fraccionamiento: “donde hay casas lujosas, donde la clase media alta del Distrito Federal ha construido allí para pasar los fines de semana”.[2] En Morelos abundan los fraccionamientos lujosos, tal vez el más conocido es Lomas de Cocoyoc, pero la pista para ubicar la locación está en el origen de Felipe: “ha nacido y vive en Tetelcingo”,[3] definitivamente, José Agustín se refiere al Fraccionamiento Brisas.

Los hermanos Xixitla Villareal tenían aptitudes para la música desde pequeños, su padre imitaba a Pedro Infante, al crecer fundaron el primer grupo de rock en náhuatl (apadrinados por José Agustín). Siendo niño, Jaime David Xixitla recibió de Margarita Bermúdez una grabadora, José Agustín registró el obsequio en la ficción: “Felipe disfruta su gran tesoro: una grabadora de cassettes con AM/FM que le regaló la dueña de la casa donde trabaja”,[4] Jaime David Xixitla se sorprendió cuando le pregunté si Margarita le había regalado una grabadora (nadie conocía el cuento Feliz cumpleaños Zapata).

Los adolescentes tomaron diferentes caminos, al terminar la primaria la única opción para continuar los estudios en Tetelcingo era la Telesecundaria: “Felipe ha terminado el tercer año de secundaria, la mayor parte de sus compañeros dejará de estudiar y trabajará en el campo”.[5] Cuando se graduaron de la preparatoria, los hijos de José Agustín partieron al Distrito Federal, a pesar de la distancia siguieron en contacto con sus amigos de la infancia.

El clímax de la ficción es la ceremonia por el centenario de Emiliano Zapata, los personajes de la Telesecundaria escucharon el desgastado discurso de bronce: “Los ideales de Zapata fueron recogidos por los regímenes de la Revolución que implementaron una Reforma Agraria para repartir tierras a los campesinos pobres”.[6] La demagogia del PRI estaba acompañada por un funcionario del ayuntamiento: “Avisa que es inminente el centenario del nacimiento de Zapata, y que los estudiantes deberán ir al teatro de Cuautla para recibir al presidente de la República”.[7] Para contrarrestar al oficialismo, el hijo de Zapata (Mateo Zapata), un joven antropólogo (Carlos Barreto) y un sacerdote (Pepe Mendoza) acudieron al pueblo para pedir que nadie asistiera a la ceremonia del presidente López Portillo; en cambio, los personajes inspirados en Carlos Barreto, Pepe Mendoza y Mateo Zapata organizaron un homenaje popular por el centenario de Miliano Zapata en Anenecuilco.

A la mitad del cuento inédito, José Agustín nos presentó a tres personajes anónimos que compartieron muchas historias en la vida real (su compadre Carlos Barreto, el teólogo de la liberación de Cuautla y un hijo de Zapata). El editor Andrés Ramírez le preguntó a su papá: “¿por qué nunca publicaste Feliz cumpleaños Zapata?”, el narrador acapulqueño respondió: “Lo escribí para darme el gusto”.[8] Podría ser un descuido: tal vez el manuscrito se traspapeló entre las múltiples mudanzas, o podría ser una salida fácil de su frágil memoria.

Feliz cumpleaños Zapata es el único relato (ficción) con tintes personales, inspirado en los amigos más entrañables para José Agustín en Cuautla: la familia Xixitla (promovió a la banda de rock náhuatl, mencionó al Grupo Xixitla en El hotel de los corazones solitarios), a Mateo Zapata (lo admiró al instalarse en Morelos, pero se distanciaron por la derogación del Artículo 27), al padre Pepe Mendoza (arquetipo de la Teología de la Liberación) y al antropólogo Carlos Barreto Mark (su mejor amigo en Cuautla, cofundador de los Encuentros de Narradores). Busqué alguna dedicatoria de José Agustín para Carlos Barreto, cualquier referencia en las crónicas, las novelas y los cuentos, no tuve suerte, la única vez que lo nombró fue en La ventana indiscreta: “mi querido compadre Carlos Barreto”,[9] y en el ámbito académico, lo reconoció en los créditos de la Tragicomedia mexicana: “expreso mi gratitud a todas las personas que me ayudaron, y en especial a Carlos Barreto, que me proporcionó libros y su colección de revistas”.[10] La revolución le hizo justicia al profesor Barreto en el cuento inédito de 1979, lo retrató a la perfección: el antropólogo era contestatario, asesoraba a los veteranos zapatistas, organizaba encuentros de corridistas surianos y acompañaba a los teólogos de la liberación.

Regresando a la trama del cuento inédito: “El hijo de Zapata dice que él sí tendrá que ir a la ceremonia oficial, pero lo hará para decirle sus verdades al presidente. Ya no hay tierras en Morelos, los fraccionadores de casas para ricos han tomado la mayor parte, y los neolatifundistas han acaparado otra mayor cantidad. Lo que queda en manos de campesinos no tiene ni maquinaria agrícola ni ayuda del gobierno para adquirirla”.[11] A veces, Mateo Zapata tenía esos desplantes de dignidad, otras tantas servía fielmente al régimen del PRI (vendió el apellido Zapata al mejor postor, Carlos Salinas frenó las aspiraciones de Mateo Zapata para gobernar Morelos).

En el cuento, los campesinos de Tetelcingo fueron coaccionados para asistir a la ceremonia oficial, los llevaron de acarreados en camionetas de redilas a Cuautla, dentro del Cine Robles se escucharon los gritos, reclamos y sombrerazos contra el presidente López Portillo, la comitiva gubernamental salió corriendo del teatro. Al día siguiente, Felipe y sus amigos debatieron en la escuela: “Las cosas tienen que cambiar, hay que seguir el ejemplo de Zapata que luchó para que los campesinos vivieran mejor”.[12] Los hermanos Xixitla continúan promoviendo la enseñanza del náhuatl, comenzaron a difundir su lengua materna con el rock, ahora imparten cursos para rescatar su idioma y cosmogonía. En ese sentido, los hermanos Xixitla nunca claudicaron en sus ideales y nobleza.

El día de la graduación de secundaria, al recibir su diploma, Felipe pidió la palabra: “Hay que luchar porque a Zapata no se le ha hecho justicia; ellos (los estudiantes) tienen que hacer algo porque ‘de arriba’ no va a cambiar nada”.[13] Los compañeros aplaudieron el improvisado discurso de Felipe y se retiraron a la comida familiar: “en casa de Felipe se festeja la graduación. La mamá ha hecho un mole espléndido”[14] (los vecinos de Tetelcingo cuentan que la señora Celia Villareal era una gran cocinera). Felipe destacó entre todos los personajes del cuento inédito, los hermanos Xixitla Villareal destacaron entre todos los amigos de Andrés y Jesús Ramírez-Bermúdez durante la infancia. En entrevista telefónica, Jaime David Xixitla declaró:

Andrés y Chucho son como mis hermanos. Un día me invitaron a comer, les dije que no, me dio pena, porque ellos comían con tenedor y cuchillo, yo nunca había comido así, nosotros comíamos con tortillas, sin cubiertos. Chucho me decía cómo utilizar el tenedor y cuchillo, su generosidad y sencillez me marcó para siempre, teníamos 6 o 7 años.

En otra ocasión, los profesores me iban a cambiar de salón porque éramos muchos en segundo año de primaria, y Chucho dijo: “si te cambian, me voy contigo al nuevo salón”, yo le respondí que no se preocupara, que nos veríamos en el recreo, al final me cambiaron de salón y Chucho me siguió, ahí supe que su amistad era sincera.

Recuerdo una anécdota con Andrés, llegó un gringo texano a vivir al Fraccionamiento Brisas, sus papás lo inscribieron en la escuela Plan de San Luis, y en las tardes jugábamos béisbol en la casa de los Ramírez, el gabacho se llamaba Esteban. En una de esas, Esteban estaba pichando, me aventó la pelota adrede, golpeó mi cara. Andrés se enojó y le aventó una toronja en los testículos, Andrés corrió y se escondió cuando llegaron las mamás a preguntar qué había pasado: “¿por qué está llorando Esteban?”, yo le expliqué a Margarita que Esteban me había pegado primero con la pelota.

Andrés era bien canijo, se aventaba a la alberca montado en su bicicleta, y practicaba peligrosos clavados desde el techo de su casa. También jugábamos fútbol en el equipo Cosmos de Cuautlixco, Carlos Barreto junior era el portero, varias veces fui a casa del profe Barreto, a los cumpleaños de Carlos y de su hermana Bertha, porque nos invitaban los Ramírez. Sigo siendo amigo de Andrés y Chucho.[15]

José Agustín fue testigo de la amistad entre sus hijos y los hermanos Xixitla, sin duda, Felipe está inspirado en ellos, en particular y por la edad, el personaje podría estar basado en Verónico Xixitla (promotor y profesor de náhuatl en Morelos). La familia Ramírez-Bermúdez todavía conserva, en Brisas, la grabación del Grupo Xixitla con su rock en náhuatl (está pendiente digitalizar y difundir su música). Para los niños Xixitla fue muy especial conocer a José Agustín y sus hijos, para los niños Ramírez-Bermúdez la experiencia en la escuela de Tetelcingo los sensibilizó, y en el caso de Andrés le permitió afinar su puntería que venía preparando desde los Encuentros de Narradores, según Pedro Palou, en 1985: “Andrés Ramírez estaba subido en un árbol del patio de la Casa de Cultura y tiraba piedras al público”, en Brisas defendió a su amigo Jaime David Xixitla del racista texano apuntando una toronja al blanco. En la actualidad, Andrés practica su puntería en el mundo editorial y Jesús ejerce la medicina con una especialidad en neuropsiquiatría, el resto de la familia Ramírez-Bermúdez vive tranquilamente en Tetelcingo.

*Capítulo para la segunda edición del libro: “José Agustín en Morelos” (en preparación). Colaboración especial para Fotogrammas.

La editorial Libertad bajo palabra difundió el archivo de “José Agustín en Morelos” para descarga gratuita en PDF:

https://libertadbajopalabraz.wordpress.com/portfolio/

N. del E.- El cuento Feliz cumpleaños Zapata está publicado en la edición impresa de “José Agustín en Morelos” (2020). Informes y ventas del libro por Mercado Libre desde la página de Libertad bajo palabra.


[1] Ramírez, José Agustín. “Feliz cumpleaños, Emiliano Zapata. Sinopsis” [texto inédito], México, 1979.

[2] Idem.

[3] Idem.

[4] Idem.

[5] Idem.

[6] Idem.

[7] Idem.

[8] Mensaje de Whatsapp de Andrés Ramírez, México, 3 de julio de 2020.

[9] Ramírez, José Agustín. La ventana indiscreta, CONACULTA, México, 2004.

[10] Ramírez, José Agustín. Tragicomedia mexicana 1, Planeta, México, 1990.

[11] Ramírez, José Agustín. “Feliz cumpleaños, Emiliano Zapata. Sinopsis” [texto inédito], México, 1979.

[12] Idem.

[13] Idem.

[14] Idem.

[15] Casasús, Mario. Entrevista a Jaime David Xixitla, México, 13 de julio de 2020.

José Agustín en su casa en Las Brisas. Foto: Barry Domínguez
Detalle de la escultura de Zapata en Chinameca. Foto: Barry Domínguez.
Máquina de escribir de José Agustín. Foto: Barry Domínguez.
Margarita Bermúdez en el estudio de José Agustín. Foto: Barry Domínguez.
Firmas del Plan de Ayala. Foto: Barry Domínguez.

Estudio y casa de José Agustín en Las Brisas. Fotos: Barry Domínguez.

Mario Casasús. Colaborador de Fotogrammas.

Periodista, nacido en Cuautla, Morelos en 1980. Fundador y coordinador editorial del suplemento cultural Correo del Sur (La Jornada Morelos), corresponsal del Clarín de Chile (desde septiembre de 2005); ha colaborado en el semanario Brecha (Uruguay), en la agencia de noticias teleSUR (Venezuela), las revistas América Libre (Argentina), Crónica Popular (España) y Rocinante (Chile), entre otros medios impresos y digitales.

Coautor de los libros: El exilio latinoamericano en México (UNAM, 2007), El doble asesinato de Neruda (2012) y Altamirano. Vida. Tiempo. Obra(2014). Autor de los libros: La gestión de la Fundación Neruda (2006), Ignacio Manuel Altamirano en Morelos (2015), Pablo Neruda en Morelos (2016), José Agustín en Morelos (2020).

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